Cuando alguien importante incursiona en temas importantes, y aunque más no fuere para algunos, siempre esperamos que los involucrados en ellos opinen, analicen y pongan en claro si las definiciones escuchadas se ajustan a la realidad o si chocan con ella. Hace ya casi un mes, al hablar en Tucumán, la presidenta Cristina Fernández se refirió a los problemas del azúcar, al de los productores y volcó algunos errores conceptuales que, ya sea por mala información o desconocimiento, no mereció por los interesados directos, corrección alguna. Lamentablemente, a lo comentado como aseveraciones equívocas debe adicionársele la falta de disposición de productores y políticos de nuestra provincia para corregir errores conceptuales cuando estos se manifiestan.-

Quizás por un defecto de información, la jefa de Estado anticipó un apoyo especial para 6.000 pequeños agricultores cañeros, definido en $ 60 millones. Nuestra realidad cañera es que según cifras de 2012, existían en Tucumán 5.400 explotaciones cañeras, las que se habrían incrementado, en extensión y para este año, en 52.000 hectáreas.

Cuando en alguna actividad económica se genera una crisis, empieza a tomar cuerpo la preocupación por lo social y que involucra a todos los que componen específicamente la actividad; para el caso de nuestra provincia, considerando a una familia tipo de cinco integrantes, los afectados por la crisis en el sector productor equivaldría a 27.000 personas. Si a ello añadimos el sector del trabajo, estimado hoy en 25.000 puestos, y con la misma base de cálculo, estaríamos en un total de 125.000 afectados en este sector y un total general de azucareros afectados, directa o indirectamente, en 152.000 personas o sea el 12% de la población de Tucumán.

El momento actual

Lo que describo es simplemente el momento actual: si recorremos un poco la cifras de la actividad azucarera, también puede afirmarse que de las 9.710 explotaciones cañeras existentes en 1989, hoy se han perdido o desaparecido 4.310 con respecto a aquella cifra, lo que no es resultado de errores del sector productivo, sino a una falta total de políticas, normalmente fijadas por el Estado.

En el discurso que comentamos se dijo que la crisis que se afronta es el triste resultado de una superproducción, señalando indirectamente y una vez más al sector productivo, como su responsable. Esta puede ser una verdad a media, por que -a veces- nos olvidamos de considerar hechos que son determinantes de situaciones posteriores. El olvido que señalo es que durante mucho tiempo los precios internos resultaban un mix de los costos reales, los quebrantos de las exportaciones -si los había-, lo que al final determinaba los precios internos.

El sistema se justificaba por ser Argentina, y desde 1972, un exportador permanente del mercado mundial, en una cifra promedio del orden del 30% de la producción total. A pesar de ello, en 2011 y por una seudo suposición de la Secretaría de Comercio de la Nación, que estimó faltaría azúcar para el mercado interno, trabó y demoró a los contratos de exportación, provocando un destino distinto al que correspondía, sobre ofertando el mercado interno y generando la caída de sus precios.

Como cuando se trata de las producciones del interior, las disposiciones se toman por el juego del poder y no del análisis, a lo anterior, el Secretario de Comercio inventó una nueva exacción para el sector azucarero, la denominada cuota Moreno, que la establece en base al 6% de las ventas al mercado interno, a un precio equivalente al 50% del valor de cada bolsa vendida en el mercado interno.

La cantidad equivale a un total de 104.400 toneladas y de las cuales participa Tucumán en 64.728 toneladas ; para el precio actual por kg. de $ 2,40 el subsidio al consumo es de $ 1,20 o sea un monto total de $ 77.673.600, que lamentablemente hasta hoy no se sabe a quién beneficia.

Como en el mundo de la política y por demagogia, se utiliza argumentar -cuando no existe justificación alguna- que lo que se hace es en defensa del consumidor, resulta conveniente definir, en nuestro caso los verdaderos alcances de esta alambicada defensa. Se estima que del consumo nacional per cápita de 41 kilogramos, el consumo por boca es 45% de esa cifra o sea 18,45 kilos/año lo que a los precios de hoy de $ 2,40 por kilo significa un total $ 44,28, consumo por año en pesos o $ 3,69 por mes. Si realizamos el mismo cálculo para el precio de 2011, más una inflación del 45% en los años transcurridos hasta hoy, el precio actualizado por kilo debiera estar en $ 5,80. La incidencia de este precio, per cápita en el año, sería de $ 107,01 y por mes de $ 8,71 .

Como de todos modos, las apreciaciones personales no siempre son iguales conviene sintetizar lo que uno piensa en conceptos finales. La provincia esta llegando a una crisis de magnitud a pesar de que, muchas veces, tanto hablamos de macro economía que nos olvidamos de lo que pasa a nuestro alrededor. En plena crisis enviamos a los ricos 77 millones para que nos regalen 60 millones; al autor de nuestros precios deprimidos lo hemos ensalzado desde nuestras provincia por haber liberado 400.000 toneladas para exportación considerándolas como panacea de nuestros problemas provinciales. Los apoyos especiales que hemos logrado hasta hoy han permitido que podamos subsidiar a los consumidores nacionales en $ 3,40 por kilogramo consumido.

Al final, es importante resaltar que los aciertos últimos del secretario de Comercio Moreno han logrado incluirnos a los tucumanos entre el selecto grupo de los ganaderos que perdieron 10 millones de cabezas, a los 11.000 tamberos que cerraron sus tambos, a los productores de granos que ya no saben donde están ni donde van, a los exportadores que cuando más venden más pierden. En realidad, hemos ingresado ya en un grupo selecto.